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Proyecto MUJER

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AYUDA A UNA MAESTRA |
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Tras la llegada de los talibanes al poder, a las mujeres se les prohibió de cualquier tipo de trabajo fuera de casa. Se les ordenó que no salieran a la calle y a miles de ellas las despidieron de sus trabajos de maestras, doctoras, enfermeras, modistas, funcionarias gubernamentales, etc. A la mayoría de estas mujeres y jóvenes no les queda otra alternativa que quedarse en su hogar y buscar una ocupación que puedan desempeñar desde allí. El número de maestras de escuela y profesoras universitarias alcanzó su máximo antes de la dominación militar, sobre todo antes de la llegada de los talibanes a Kabul.
Los siguientes datos muestran la posición de las mujeres antes de los talibanes y otros regímenes militares.
El 50% de la población femenina había recibido una educación y trabajaba fuera del hogar.
Los porcentajes de mujeres en distintos colectivos eran:El 60% de todos los profesores de la Universidad de Kabul
El 50 % de los estudiantes de la universidad de Kabul
El 70 % de los maestros de escuela
El 50 % de funcionarios gubernamentales El 40 % de médicos de Kabul
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Y según Ahmad Rashid, un periodista pakistaní de renombre internacional,"la política de género de los talibanes no hizo más que empeorar una situación que ya venia de lejos. En el plazo de tres meses tras la captura de Kabul, las leyes taliban hicieron cerrar 63 escuelas de la ciudad, afectando a 103.000 niñas, 148.000 niños y 11.200 maestros de los cuales 7.800 eran mujeres. Cerraron la Universidad de Kabul, enviando así a casa a unos 10.000 estudiantes, de los cuales 4.000 eran mujeres. En diciembre de 1998, UNICEF alertó de que el sistema educativo del país se encontraba en una situación de total descomposición, donde nueve de cada diez jóvenes niñas y dos de cada tres niños no estaban escolarizados” (“Taliban: Islam. Oli and the New Great Game in Central Asia”)
Con un panorama tan difícil, hay que proporcionar a las mujeres todo medio que nos sea posible para que puedan explorar sus talentos y participar en la futura construcción de la sociedad afgana. Si, por el contrario no se les ayuda, muchas de las mujeres y niñas que tienen habilidades lectoescritoras y pueden compartir su conocimiento por el bien de una comunidad y un tejido social hoy arrasados por la guerra, se verán arrinconadas con el paso de los días y, poco a poco, sus capacidades irán menguando, mientras que se hunden psicológicamente por culpa del constante temor y del trauma.
El “Proyecto Mujer” de ACAF, que colabora con maestras, es una buena manera de ayudar a las profesoras expulsadas del trabajo y recluidas en su domicilio, para que obtengan un salario a cambio de su trabajo impartiendo clases en casa y cursos de alfabetización. Miles de maestras estarían encantadas de enseñar en casa a los niños de su comunidad.
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AYUDA A UNA VIUDA |
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La guerra que durante más de dos décadas destruyó Afganistán no solo deshizo su tejido social, económico, político y cultural, sino que acabó con la vida de más de un millón de personas, lisió a decenas de millares, dejó huérfanos a miles de niños y viudas a decenas de miles de mujeres. Se calcula que hay más de 70.000 viudas sólo en Kabul. Estas mujeres perdieron a sus maridos bien durante la guerra de resistencia contra los rusos, bien en la contienda civil entre facciones armadas y después entre los talibanes y la denominada Alianza del Norte. Cientos de estas viudas has sido testigo de la muerte de sus maridos en explosiones, bombardeos o tiroteos indiscriminados, a veces mientras trabajaban en el campo. A muchos de estos maridos se les reclutó a la fuerza para luchar en uno de los dos bandos y acabaron muriendo.
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Como consecuencia, hoy existe una población enorme de viudas en Afganistán. Muchas de estas mujeres han de mantener a su familia al no haber ningún hombre adulto a su lado. Sus otros familiares también son pobres y sufren las consecuencias de la guerra y la destrucción. La mayoría de ellas tienen tres opciones:
1.- Mendigar pan en la calle.
2.-Dedicarse a la prostitución.
3.- Morir de hambre junto con sus hijos.
La población de viudas mendicantes aumenta a ojos vista, en su mayoría viven en grandes ciudades como Kabul o Jalalabad o vagan por las calles y los centros financieros de Pakistán.
Karkhanoo es un centro financiero ilegal en las afueras de la ciudad de Peshawar, donde resulta evidente la miseria en la que viven estas viudas mendicantes. Cientos de ellas caminan sin rumbo por el mercado, muchas posiblemente forzadas a prostituirse por la guerra y la inmigración.
El “Proyecto Mujer” de ACAF, que colabora con viudas, se ha establecido principalmente en beneficio de estas mujeres. Si se les ayuda, podrían salvarse de la mendicidad y la prostitución. Si lo hacemos, sus hijos podrán alimentarse decentemente y evitar una muerte probable en los campos de refugiados y en las ciudades. Podríamos salvarlas y contribuir a que construyan el futuro de sus hijos.
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AYUDA A UN NIÑO |
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Como es sabido Afganistán tiene una de las poblaciones de niños huérfanos y que van a la guerra, más extensas del mundo, como consecuencia de los continuos conflictos bélicos y de la falta de atención por parte de los sucesivos gobiernos, los niños afganos quedan expuestos a la pobreza, la mendicidad, la prostitución y el comercio infantiles. La inmensa mayoría de los niños y niñas se ven privados de todo acceso a la educación, y a causa de la pobreza de sus familias, el trabajo infantil se convierte en una obligación para ellos. Casi todos los niños mendigan en las calles o trabajan como porteadores y mozos de los recados en mercados de verduras y otras tiendas, tanto dentro como fuera de Afganistán. El término “niños de la basura” muestra de manera muy gráfica la situación de dichos niños que recogen verduras y frutas ya podridas, papeles, latas y otros materiales de plástico y metal, rastreando cada rincón de las ciudades donde se apilan las basuras.
La falta de educación y escolarización no es el problema raíz, sino que hay que buscar su origen en algo más básico: la pobreza absoluta de sus familias. Los ingresos diarios por unidad familiar apenas llega a los cincuenta céntimos. Con esto es difícil que consigan llenar sus vacíos estómagos, siquiera con un mendrugo de pan. No pueden hacer frente a la matricula de la escuela más barata, ni a los extras escolares, como el material de papelería, libros, bolsa escolar. Ni a otras necesidades básicas como la higiene personal o de la ropa. Si además el niño acude a la escuela, la familia deja de percibir la ganancia del trabajo de su hijo, que aunque poca le es muy necesaria. De ahí que la realidad imponga a las familias, contra su voluntad privar a sus hijos de asistir a la escuela. Pero esto no podrá terminar hasta que las familias no encuentren una alternativa.
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El “Proyecto Mujer” de ACAF, colabora con niñas y niños olvidados cuyas familias son indigentes. Con el soporte económico que reciben, las familias pueden hacer frente a sus gastos básicos de alimentación, alojamiento, calefacción, higiene, sanitarios, y a todos los gastos escolares. Esto es lo que les permite poder enviar a sus hijos a la escuela.
COLABORE CON EL PROYECTO MUJER |
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CÓMO COLABORAR |
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Para colaborar con el PROYECTO MUJER le proponemos que APADRINE DURANTE 6 MESES a una de las personas de los colectivos que acabamos de presentar (maestras, viudas o niños). Dar una oportunidad a estas personas significa dar una buena oportunidad a la sociedad afgana en general.
Para ello, le ofrecemos varias opciones:
- Rellene el formulario de contacto de la sección CONTACTA CON NOSOTROS y nos pondremos en contacto con usted para indicarle el procedimiento.
- Póngase en contacto con nosotros por teléfono, fax, correo convencional o correo electrónico, y nosotros le indicaremos cómo puede colaborar.
- Descargue el FORMULARIO de COLABORACIÓN CON EL PROYECTO MUJER
, imprímalo, y envíenoslo a nuestra dirección postal. Los datos de contacto se encuentran en el pie de esta página o en la sección CONTACTA CON NOSOTROS.
La cantidad mínima para apadrinar a una maestra, una viuda o un niño es de 50 euros al mes por persona.
- El compromiso con la persona apadrinada durará 6 meses. Al cabo de los seis meses, y tras el seguimiento que realizaremos, estudiaremos con usted la forma de continuar colaborando, si así lo desea.
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