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Historias

Diarios desde Afganistán

Marzo de 2009

 

 

HISTORIAS

PROYECTO ARIANA: con el apoyo de : ACCD Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament

Proyecto Ariana de apoyo psicosocial a las mujeres autoinmoladas en Afganistán

—Marzo de 2009—

DIARIO DESDE AFGANISTÁN (6)

(Alfredo García Morales)

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El Purgatorio

 

Herat – Afganistán- 25/03/2009

 

Vivir en el purgatorio tiene la dificultad de no saber si uno irá al cielo o al infierno, si su karma le permitirá evolucionar o retroceder. Lejos de toda religión, la mención viene al caso, pues en este país, Afganistán, se está a un paso de los dos destinos, el cielo y el infierno, evolucionar o no…
Este país luego de ser “recuperado” se le ha forzado a establecerse firmemente en el medio de dos mundos, y las opciones pueden ser tan simple como entre la vida o la muerte, o con el comprometerse a trabajar por la vida y trabajar para “mi” vida.


La mal llamada comunidad internacional, porque tiene mucho de común y poco de unidad, ha desembarcado en este país, donde se pasea con opulencia frente a los nativos que la miran, ya luego de tantos años, con indiferencia y resignación, viendo como “su causa” es la excusa de tantos para experimentar con un pueblo que no necesita experimentos y sí necesita lo que todos ya conocemos perfectamente, ayuda, simple y desinteresada ayuda.
Pero esta ayuda no llega, no alcanza, indigna y sobre todo desalienta a quienes piensan que los experimentos necesitan ratones y monos para conocer su desenlace, y este pueblo no es ni uno ni otro, simplemente es un semejante que la vida ha castigado con todo su peso.
El purgatorio nos da la oportunidad de redimirnos (solo apelo al concepto, no a la religión ni la teoría de ésta), pero lo que se ve aquí es que en este purgatorio se puede comenzar una nueva vida, es un lugar donde uno llegó para purificar pero que no termina de purificar nunca y re-comienza con todas sus debilidades “humanas”.


La gran mayoría de las personas que vienen en misión a Afganistán lo hacen con la sana intención de colaborar con un país y un pueblo que realmente lo necesita, que se ve a todas luces que está al borde del precipicio y se le sigue empujando. Las personas que por estos lugares desean poner en práctica su inquietud, sus ganas o vocación de servicio, sin por ello renunciar, como es lógico, a una vida propia, las cuales sin lugar a dudas se destacan de la mayoría por su valor y convicción, no deja de ser un ejercicio de ego personal por el cual canalizamos nuestras necesidades de servicio. Pero que en definitiva es nuestra necesidad y no la del otro, y la aplicamos, en la mayoría de los casos, a nuestra manera.


Afganistán hoy está peor que ayer y mejor que mañana, los talibanes están rodeando las ciudades y ya controlan gran parte del país. La corrupción enquistada hace mellas a todos los niveles, la droga genera el 90% del PBI, y echa mano todo el que puede. La injusticia, la impunidad es absoluta, donde 30 años de guerra han impedido que se haga justicia y los verdugos siguen siendo los señores. La comunidad internacional ha invertido tanto dinero en este país que si se hubiera utilizado de buena manera, hoy absolutamente todos los afganos nos enseñarían como se debe vivir.


Ayuda en seguridad, donde se gastan fortunas inmensas, que se contabiliza en la “ayuda” al pueblo afgano y con esa misma plata se ha matado por “error” a más de 4.000 afganos, y no son solo números, son más de 4000 historias reales, de personas como la de un joven de 14 años que cuando siente los aviones sale corriendo y luego de que la bomba cae, ve pasar sobre su cabeza, pedazos de su padre, madre y hermanos.
Donde se financian tantos ejércitos que se disparan entre ellos porque ni siquiera están coordinados y tienen tanto miedo que ante la duda disparan sin preguntar.


Es por esto que desde lo macro a lo micro, este país sigue “sufriendo” la ayuda internacional, desde organismos internacionales monstruosamente grandes, donde el objetivo se diluye tanto que es absolutamente inútil su trabajo, comunidad de países que quieren “ayudar” al pueblo regalando comida, que ahora se vende en las tiendas del país y beneficia solo a los “vivos” de siempre.
Pero detrás de toda esta “ayuda” hay personas, personas preparadas y lo más profesional de la comunidad internacional, con unos salarios que no dejan lugar a preocupaciones “mundanas”, pero que sin embargo no se dan cuenta que más de siete años de ayudar solo le han causado dolor al pueblo afgano y vergüenza a la comunidad internacional.
Personas que ya no están trabajando por la vida, sino para su propia vida, pues haciendo mal su trabajo como se está haciendo deberían tener un poco de autocrítica y renunciar, no seguir ocupando cargos que no saben ocupar o que después de tantos años no ha tenido resultados.


Este país no es un país que admita errores, ni experimentos. No se puede aprovechar la coyuntura para escalar posiciones y obtener ganancias.
Si es verdad que el purgatorio existe y sirve para conocer el destino de cada uno, ese lugar se llama Afganistán y son más los que van para abajo que los que suben al cielo.
 


 

 

Localización web: Estrella Escudero (Universidad de Salamanca)

   

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