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Una investigación llevada a cabo por el periódico británico The Times indica que las afirmaciones de la OTAN son intencionadamente falsas, o en el mejor de los casos, erróneas.
Jerome Starkey, Khataba
The Times, 13 de marzo de 2010.
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De izq. a dcha: 1) Bibi Saleha, de 37 años, tenía 11 hijos. 2) La otra víctima, Gulalai, de 18, estaba prometida. 3) Bibi Shirin y su hija Tamana. Los rostros de estas mujeres han sido pixelados en estas fotografías a petición de sus familias. (Fotos: The Times) |
Según los supervivientes han contado a The Times, una redada nocturna llevada a cabo por las fuerzas estadounidenses y un grupo de atacantes armados afganos causó la muerte de dos mujeres embarazadas, una adolescente y dos funcionarios locales, un acto atroz que la OTAN ha tratado de encubrir.
La operación, efectuada la noche del viernes 12 de febrero, fue un asalto frustrado a la casa de un policía, situada a las afueras de Gardez, capital de la provincia de Paktiya, al este de Afganistán. En un comunicado posterior a la redada titulado “Fuerza conjunta en Gardez descubre un suceso descubrimiento”, la OTAN afirma que la fuerza conjunta encontró en una habitación los cadáveres de las mujeres, que habían sido “atadas, amordazadas y asesinadas” .
Una investigación llevada a cabo por The Times indica que las afirmaciones de la OTAN son intencionadamente falsas o, en el mejor de los casos, erróneas. En la escena del crimen y sus alrededores se ha entrevistado a más de una docena de supervivientes, a funcionarios, a jefes de policía y a un líder religioso, quienes insisten en que los autores de la masacre fueron las fuerzas estadounidenses y un grupo de atacantes armados afganos. Aún se desconoce la identidad y el rango de los soldados.
La redada tuvo lugar más de dos semanas después de que el comandante de los EE.UU. y las fuerzas de la OTAN en Afganistán establecieran nuevas pautas dirigidas a la restricción de las redadas nocturnas. Las fuerzas especiales y los servicios de inteligencia occidentales que realizan operaciones encubiertas en Afganistán han sido criticados por llevar a cabo redadas nocturnas basadas en informaciones falsas o dudosas causando víctimas civiles.
El primero en morir en el asalto fue el comandante Dawood, de 43 años, un veterano, popular y experto agente policía que recientemente había sido ascendido a jefe de inteligencia en unos de los distritos más inestables de Paktiya. Su hermano, Saranwal Asir, era fiscal en el distrito de Ahmadabad. Este fue asesinado mientras estaba en una entrada del edificio tratando de declarar su inocencia.

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Izquierda: Haji Sharabuddin sostiene una fotografía de sus hijos, uno oficial de policía y el otro abogado, quienes figuran entre los cinco asesinados durante una redada nocturna llevada a cabo por la fuerza conjunta estadounidense y afgana en la provincia de Paktiya. Derecha: El comandante Dawood, el primero en morir en el asalto de las tropas de la OTAN. |
Tres mujeres, que estaban agachadas en el pasillo tras él, fueron alcanzadas por la misma ráfaga de disparos. Bibi Shirin, de 22 años, tenía cuatro hijos menores de 5 años. Bibi Saleha, de 37, tenía 11 hijos. Ambas, según sus familiares, estaban embarazadas. Murieron al instante.
La madre de los hombres, Bibi Sabsparie, contó que Shirin estaba embarazada de cuatro meses y Saleha de cinco. La otra víctima, Gulalai de 18 años, estaba prometida. Esta resultó herida y más tarde murió. “Ya habíamos comprado todo para la boda”, apuntó Sayed Mohammed Mal, el que pronto se hubiese convertido en su suegro y el vicerrector de la Universidad de Gardez.
La noche del ataque, alrededor de 25 amigos y familiares se habían reunido en la casa del comandante Dawood, en la aldea de Cataba, para celebrar el bautizo de un recién nacido. Los hombres estaban sentados a lo largo de las paredes del cuarto de invitados y se turnaban para bailar mientras los músicos tocaban. El cantante, Mohammed Sediq Mahmoudi de 24 años, relató que poco después de las 3 de la mañana uno de los músicos, Dur Mohammed, salió para ir al baño. “Alguien le alumbró en la cara con una linterna, entonces, entró corriendo y avisó que los talibanes estaban afuera”, añadió Sediq.
El teniente coronel Zamarud Sacia, jefe de la policía de inteligencia, aclaró: “Ambos bandos confundieron a los otros con talibanes.” El comandante Dawood corrió hacia los departamentos de la familia con su hijo Sediqullah de 15 años. A mitad de camino a través del patio fueron disparados desde el tejado. El comandante Dawood fue asesinado. Según sus tíos, Sediqullah fue disparado en dos ocasiones, pero sobrevivió.
Cuando terminó el tiroteo, los soldados gritaron a todos en lengua pastún que saliesen al exterior. Waheedullah, un conductor de ambulancia, comentó que por el acento parecían venir de la provincia de Kandahar.
La OTAN afirmó que las tropas eran parte de una fuerza conjunta afgana-internacional, sin embargo, pese a las nuevas normas que les obligan a dejar folletos identificativos de su unidad, la familia asegura que no dejaron nada. Las fuerzas estadounidenses en la zona niegan estar involucradas en los hechos.
En la entrada del otro lado del reciento, llegaban mujeres a raudales para atender a las víctimas. La madre del comandante Dawood dijo: "Zahir gritó: no disparéis, trabajamos para el gobierno". Pero cuando estaba hablando dispararon de nuevo. Le vi caerse. Me di la vuelta y vi que mi nuera y otras mujeres estaban muertas”.
Mohammed Sabir, de 26 años, el hermano pequeño del comandante Dawood y Zahir, fue uno de los ocho hombres detenidos y trasladados a una base militar en la provincia vecina de Paktika. Estuvieron retenidos durante cuatro días y fueron interrogados por un americano de paisano que les enseñó fotografías de los sospechosos. "Yo dije: Sí, es Shamsuddin. Estaba en la fiesta. ¿Por qué no le detuvisteis?", contó Sabir. Después de que fuesen puestos en libertad sin cargos, Shamsuddin, que había pasado cinco meses arreglando generadores eléctricos en la base americana local, se ofreció personalmente a ser interrogado. También él fue puesto en libertad sin cargos.
El comunicado original de la OTAN expone: “Varios insurgentes se enfrentaron a la fuerza conjunta en un tiroteo y fueron asesinados”. La familia insiste en que nadie lanzó ni siquiera una piedra. El contralmirante Greg Smith, director de comunicaciones de la OTAN en Kabul, negó que hubiese habido intento alguno de encubrimiento.
Él aseguró que los dos hombres asesinados estaban armados y mostraban una actitud hostil, no obstante, admitió que “no eran los objetivos de esta redada en particular”.
“No sé si llegaron a disparar”, dijo. “Aunque si tienes a un individuo saliendo de un recinto y tus fuerzas de asalto están allí, éste suele ser el desencadenante para neutralizar al individuo. No puedes esperar a que te disparen para contraatacar”.
El contralmirante admitió que el comunicado original estaba “mal redactado”, pero puntualizó que “a personas que están acostumbradas a ver muchos cadáveres” les pareció que las mujeres podrían llevar muertas varias horas.
El gobierno americano proporcionó a la familia, a través de los ancianos locales, una compensación de 2.000 dólares (1.400 €) por cada una de las víctimas.
“La vida humana no tiene precio”, manifestó Bibi Sabsparie. “Mataron a nuestra familia y ahora vienen a darnos dinero. El dinero no va a traer a nuestra familia de vuelta”.
Traducción: David Alonso Hevia
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