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Los derechos de la mujer pisoteados a pesar de la nueva ley

 

 

 

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En la Unidad de Quemados del Hospital de Herat se han registrado más de 90 casos de autoinmolación en los pasados 11 meses; según los médicos, 55 mujeres murieron.

 

KABUL – Según los activistas en defensa de los derechos, mientras que el mundo celebra el Día Internacional de la Mujer, la ambivalencia, la impunidad, la débil aplicación de la ley y la corrupción siguen minando los derechos de la mujer en Afganistán, pese a la ley promulgada en julio de 2009 que prohíbe la violencia contra las mujeres.

El reciente caso de la agresión pública de una mujer por presunta fuga, que fue también emitido en las cadenas de televisión privadas de Kabul, pone de relieve este asunto..

 

En enero, la violencia doméstica obligó a dos jóvenes a huir de sus hogares en el pueblo de Oshaan, en el distrito de Dolina, en la provincia de Ghor, situada al sudoeste de Afganistán. Una semana más tarde fueron arrestadas en los alrededores de la provincia de Herat y enviadas de vuelta a Oshaan, según Mohammad Iqbal Munib, el gobernador de Ghor.

 

“Una mujer fue golpeada en público por fugarse y a la segunda, según se informa, se la metió en un saco con un gato”, contó Munib a IRIN (servicio de noticias de la ONU sobre asuntos humanitarios).

Según el gobernador, la captura ilegal de las mujeres la organizó Fazul Ahad, líder de una milicia armada ilegal del distrito de Dolina. Los habitantes de esta localidad dicen que Ahad, una figura poderosa que respaldó al presidente Hamid Karzai en las elecciones de agosto de 2009, ha estado dirigiendo Oshaan como su propio feudo.

“Cuando las carreteras hacia Dolina se reabran (habían sido cortadas por la nieve) enviaremos a un grupo para que investigue”, dijo el gobernador y añadió que estaba preocupado de que el arresto de Ahad pudiese causar inestabilidad. “Hemos pedido apoyo y consejo a las autoridades en Kabul”.

IRIN no pudo contactar con Fazul Ahad y verificar estas acusaciones.

 

Autoinmolación

“Rocié mi cuerpo con gasolina y me prendí fuego porque mi marido y mi familia política me maltrataban e insultaban frecuentemente”, contó Zarmina, de 28 años, a IRIN. Ella, junto con más de una docena de mujeres con quemaduras provocadas por sí mismas, permanece en la Unidad de Quemados del Hospital de Herat.

En este hospital se han registrado más de 90 casos de auto-inmolación en los pasados 11 meses; según los médicos, 55 mujeres murieron.

“La gente lo llama ‘el hospital de los gritos’, ya que sus pacientes gritan muy fuerte por culpa del dolor”, dijo Arif Jalafi, director del hospital, a IRIN.

Tras los gritos se hallan casos de violencia domestica y/o desacuerdo con el sistema judicial.

“Las auto-inmolaciones son la prueba de que el sistema judicial falla en la protección a las mujeres”, dijo Movidul-Haq Mowidi, activista en defensa de los derechos humanos en Herat.

Auto-inmolación en Afganistán

La violencia doméstica, el matrimonio obligado y la falta de acceso a la justicia obligan a algunas mujeres afganas a autoinmolarse y suicidarse.

(Foto: Khaled Nahiz/IRIN)

 

Obstáculos a la justicia

Pese a las leyes que prohíben la violencia de género y defienden los derechos de la mujer, según los expertos, la extendida discriminación sexual, el miedo al maltrato, la corrupción y otras cuestiones están minando el sistema judicial.

“A las mujeres se les niegan la mayoría de los derechos humanos más fundamentales y se exponen a aún más agresiones si tratan de obtener justicia para los crímenes que se perpetran en su contra”, indicó un informe acerca de la situación de las mujeres afganas publicado en julio de 2009 por la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para el Afganistán (UNAMA).

Orzala Ashraf, una activista en defensa de los derechos de la mujer en Kabul, culpa al gobierno: “Las leyes son claras en lo que respecta a los crímenes, pero podemos ver grandes criminales que prosperan y a los que el gobierno trata muy bien debido a beneficios políticos ilícitos”, dijo a IRIN, indicando el presunto fracaso del gobierno al tratar con las violaciones de los derechos humanos cometidas en las pasadas tres décadas de conflicto.

“Como nadie es llevado a juicio por sus crímenes, se está promoviendo una cultura criminal: los violadores no temen a la ley, a las acusaciones ni a las significativas condenas”, dijo Ashraf.

La profunda ambivalencia respecto a los derechos de la mujer es evidente teniendo en cuenta una ley firmada por el presidente Hamid Karzai a principios de 2009: La Ley sobre el Estatuto Personal Chiita, apodada “ley de legalización de las violaciones”, fue enmendada tras la enorme presión tanto en el propio país como a escala internacional.

“La primera versión (de la ley) era totalmente intolerable”, dijo Najia Zewari, una experta en derechos de la mujer del Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM). “Pese a los positivos cambios realizados en la versión final, hay artículos que aún necesitan ser discutidos y reconsiderados más a fondo”, añadió.

Otro ejemplo de esta ambivalencia es el caso de los hombres que arrojaron ácido en las caras de 15 estudiantes en la ciudad de Kandahar en noviembre de 2008: Karzai prometió públicamente que serían “castigados severamente”, sin embargo, los funcionarios de justicia en Kandahar y Kabul dijeron que no eran conscientes del caso y que no sabían dónde se encontraban los presuntos autores del crimen.

 

“Los jueces dicen que los hombres fueron acusados erróneamente y forzados a confesar”, dijo a IRIN Ranna Tarina, jefa del departamento de asuntos de la mujer en Kandahar.

Base de datos sobre la violencia

En los dos últimos años en 26 de las 34 provincias afganas, se han registrado más de 1.900 casos de violencia de género, desde abuso verbal a violencia física, en una base de datos coordinada por el Ministerio de Asuntos de la Mujer y UNIFEM.

Uno de los casos registrados es el asesinato a manos de la familia política de una joven que se había negado a seguir viviendo con su violento marido, en la provincia de Parwan, al norte de Kabul. Otro caso es el de una mujer maltratada física y psíquicamente por su marido y su suegra en Kabul.

A victim of rape pictured with her handcuffed rapistA victim of rape pictured with her handcuffed rapist
(Foto: Masoomi/IRIN)

“La base de datos no ofrece una imagen perfecta, pero ayuda a poner de relieve algunas de las miserias que comparten las mujeres afganas”, dijo Najia Zewaria, de UNIFEM, a IRIN.

UNIFEM está interesada en hacer pública esta base de datos a través de Internet.

“La violencia de género no es un fenómeno nuevo en Afganistán, pero es bueno saber que los crímenes no quedan limitados a un hogar o a un pueblo”, dijo la activista Orzala Ashraf.

 

Revolutionary Association of the Women of Afghanistan (RAWA)

 

URL original: http://www.rawa.org/temp/runews/2010/03/08/afghanistan-womens-rights-trampled-despite-new-law.html
Home Page: http://www.rawa.org
Mirror site: http://www.rawa.us

 

Traducción: David Alonso Hevia

Localización web: Cristina Navas Villalonga

 

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