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22-enero-2008- Sara, hija de Mohammad Ghous, se acercó a la oficina de ACAF junto con su madre y sus hijos. La quemaron con aceite cuando tenía sólo 14 años. Estamos preparando su historia completa con una foto para que puedan leerla. Sara ha conocido al doctor Mohammedi, quien la ha curado dos veces, una en el hospital y la otra en su clínica. Uno de los medicamentos que necesitaba no se encontraba disponible en el hospital, por lo que se lo proporcionamos nosotros; para ello, tuvimos que comprarlo en otro hospital. Por otra parte, Sara no estaba ingresada, sino que era nuestra paciente, puesto que nosotros la habíamos hallado.
Tras la cura, tuvimos que mandarla a casa en nuestro taxi porque es demasiado pobre como para pagarse uno: está viuda, tiene a su cargo muchos niños y por el momento está sin empleo.
23-enero-2008- La primera vez que Mina vino a ACAF: cuando la llevaron al hospital para curarla, pedimos permiso para hablar con ella y nos lo concedieron. Nos contó que la habían puesto en libertad y que tenía un abogado que iba a ayudarla a divorciarse de su marido.
24-enero-2008- Jamileh, hija de Nor Ahmad, cuya foto les envié junto con su historia. Ya no tiene ningún problema, pero viene a fisioterapia tres veces a la semana acompañada por su padre. Su hija parecía muy feliz, por lo que hablamos con él para convencerle de que le permitiera ir a la escuela y consintió en que comenzara el año siguiente; pueden ver las fotos en esta web.
26-enero-2008- Los miembros de UNAMA nos llamaron de nuevo para que les contáramos la historia de Nagina, pero no nos han dado aún permiso u orden para hacerlo. Por la tarde, hablamos con Nasime sobre Mina y ella nos dio las gracias en nombre de su ONG por nuestra colaboración; además, nos contó la historia de Gol Pari, quien había perdido la nariz y las orejas como consecuencia de que su marido la atacara con un cuchillo. Ahora quiere someterse a cirugía reparadora pero los médicos creen que su caso no tiene solución.
27-enero-2008- Mina vino a nuestra oficina para comprobar su salud. La trajeron Nasime, colaboradora de NRC, y Espozhmey, de La voz de las mujeres; hablaron con el personal del hospital para que volvieran a ingresar a Mina en la unidad de quemados. Al negarse los médicos, las dos mujeres dejaron a Mina y dijeron que ya no podían hacer nada por ella. Cuando Mina vino a ACAF, estaba muy nerviosa y no quería que la ingresaran a pesar de que era necesario. Charlamos con el doctor Mohammadi y él accedió a curarla a diario, con lo que resolvimos el problema. Tras la cura, Mina buscó refugio en NRC.
28-enero-2008- La señora Pakzad, directora de La voz de las mujeres, vino a ACAF para hablar de Mina y para colaborásemos en la resolución de sus problemas. Nos informó de que ella no puede asumir la responsabilidad de encargarse de Mina, puesto que carecen de las instalaciones adecuadas. También nos dijo que no puede conseguir que ingresen a Mina y la operen por segunda vez, y que el hospital no la protegería debido a problemas de seguridad; como consecuencia, estaba estancada y no veía ningún remedio, así que se dirigió a nosotros para que la ayudáramos. Por este motivo, fui a hablar con Mina; lo primero que debía hacer era convencerla de que fuera al hospital y permaneciera allí hasta que la operasen, y conseguí que aceptara. Sin embargo, cuando vino estaba llorando; la señora Pakzad nos explicó que Mina tenía muchos problemas mentales, que estaba empeorando y que no hablaba con nadie.
ACAF era la primera organización en la que Mina podía confiar, ya que, a pesar de que los médicos rechazaron la petición de NRC y La voz de las mujeres, nosotros les persuadimos para que ingresaran a Mina en la unidad de quemados y la operasen. Fueron tan amables con ella y con nosotros que las otras ONG estaban sorprendidas. Preguntamos a Mina con qué enfermera y con qué medico se encontraba más a gusto; como dijo que con Fátima, fue ella quien se encargó gustosamente de curarla, alimentarla y lavarla. Puesto que Mina se encontraba en un estado mental deplorable, solicitamos al personal que la tratasen de forma adecuada y ellos aceptaron muy amablemente. Cada día paso por el hospital a comprobar el estado de Mina, ya que sigue ingresada y al cargo de los médicos que trabajan allí.
29-enero-2008- La madre de Hajar, hija de Saifudin, vino a ACAF, y nos explicó la situación en que se encontraba Hajar y sus problemas mentales y de salud. Le recomendamos que la trajera y, dado que no podían permitirse alquilar un medio de transporte, enviamos nuestro taxi a buscarlas.
30-enero-2008- Cuando Hajar llegó, observamos su estado y pedimos al doctor Mohammadi que se ocupara de sus heridas. Se quejaba de que le dolían los oidos y los rasguños, que estaban infectados. Compramos una pomada para las heridas porque no había en el hospital y, después, la enviamos a la clínica de IAM porque tiene muchos problemas mentales, está muy nerviosa y parece desequilibrada. Charlamos con su madre para que estuviera contenta y no le dijimos que estaba desequilibrada, ya que tendría un efecto negativo en el futuro. Por la tarde fue a la clínica del doctor Mohammadi, donde un neumólogo la examinó. Ese mismo día operaron a Mina; como necesitaba sangre, hablamos con el doctor Mohammadi y él se le proporcionó de forma inmediata. Ahora que la operación ha finalizado con éxito, Mina está muy contenta con el personal hospitalario y con nosotros.
31-enero-2008- Hoy he escrito este informe y esta tarde iré a ver al doctor Mohammadi para hablar sobre otras pacientes.
Nota: como saben, voy todas las tardes al hospital para visitar a las pacientes de la primera planta, en especial a Mina.
Respetuosamente,
Leyli Kamgar 31/1/2008 Herat – Afganistán
Traducción
de Victoria Nieto García (Universidad de Salamanca)
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