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[World News]: Islamabad, 11 de diciembre: Un grupo de mujeres de origen afgano se echó a la calle en Islamabad
el viernes para exigir que se mantenga a los infames señores de la guerra y a los fundamentalistas fuera del gobierno de Kabul.
Apoyadas en su protesta por hombres y niños, las mujeres pidieron al presidente electo por el pueblo afgano, Hamid
Karzai, que no incluya ni a señores de la guerra ni a fundamentalistas entre los miembros del gabinete que han de jurar sus puestos
a comienzos de la próxima semana.
Las componentes de RAWA, la Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán, quienes ya habían denunciado
las actuaciones del gobierno talibán, exigen ahora a Karzai que excluya de su ejecutivo a dichos jefes milicianos. Estas mujeres
marcharon hasta el edificio de las Naciones Unidas en Islamabad portando pancartas contra los señores de la guerra y coreando lemas.
"La presencia de criminales en el gobierno traiciona el voto de los afganos", señalaba una pancarta. "Incluir a
los señores de la guerra en el nuevo gobierno traiciona a los afganos"
"¡Viva la libertad y la democracia!", coreaban. "La connivencia con grupos fundamentalistas es traición".
El férreo dispositivo de seguridad montado en el exterior del edificio de la ONU no intimidó a los manifestantes,
que siguieron con su protesta.
"Queremos decirle al mundo, y en especial al gobierno de Pakistán, que los fundamentalistas siguen en Afganistán,
en puestos de gobierno, y que se les debe desarmar", proclamó a los periodistas Danish Hameed, destacada componente de RAWA. Karzai
venció en sufragio popular el día 7 de diciembre, siendo elegido presidente por un periodo de cinco años.
Si Karzai cumple su promesa de no formar coaliciones con sus principales rivales (hombres fuertes de las regiones
periféricas cuyo poder deriva de lealtades étnicas y del mando de milicias privadas), su nuevo gabinete tendrá un aspecto bien diferente
del que se propone sustituir, informó una agencia de noticias extranjera.
Pero muchos afganos se preguntan si Karzai será capaz de negarles puestos a algunas figuras responsables de la
violencia entre facciones de los últimos tres años o que se han visto involucrados en el enorme tráfico de opio y heroína del país.
La composición del nuevo gobierno se considera clave para determinar si un país tan castigado por la guerra como Afganistán, aún
angustiado por la posibilidad de un levantamiento islamista, puede abandonar un pasado de caciquismo regional, debilidad del gobierno
central y una economía dominada por las drogas ilegales. Los analistas afirman que la formación del nuevo gabinete podría ser más
importante que el propio resultado de las elecciones presidenciales, y que estamos ante la mejor oportunidad de Afganistán para
establecer un gobierno verdaderamente reformista. (ANI)
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